Perdida de la salud

La pérdida de la salud se constituye como una crisis circunstancial ya que no tiene que ver con el proceso natural de maduración de la persona, estas crisis son impredecibles y tienen poca o ninguna relación con la edad o etapa de desarrollo, en consecuencia, pueden afectar a cualquiera en cualquier momento. Las principales características de una crisis circunstancial son:

-Es un trastorno repentino

-Es inesperado

-La calidad de urgencia, lo que implica una acción inmediata

-Pueden tener un impacto potencial sobre varias personas

Las crisis generadas por la alteración en la salud están asociadas a un proceso de duelo por la pérdida de la salud, y además, por una confusión mental y dolor emocional, al enfrentarse con la amenaza de muerte.

Negación y aislamiento: la persona niega que lo que está sucediendo es real.

Cólera: se expresa por la impotencia ante la enfermedad o la muerte, esta fase está acompañada de sentimientos de molestia, culpa, invalidez, vergüenza, hostilidad, envidia y agresión.

Regateo o negociación emocional: es un intento por posponer la muerte, se hace un trato con Dios donde hay ofrecimientos y premios de por medio.

Depresión: ocurre cuando la persona enfrenta la pérdida de su salud y lo que ello implica, es decir, su independencia, actividades inconclusas y por todo lo que conforma su cotidianidad. La depresión es una forma realista de enfrentar la verdad, para unos se expresa con llanto y desesperación, para otros es un dolor íntimo, callado, sordo.

Aceptación: por lo general, en esta fase la persona se encuentra muy cansada y débil, se observa en la persona calma física, psicológica y espiritual.

No todas las personas que se enfrentan con procesos de pérdida de salud experimentan estas fases en su totalidad o en el mismo orden, algunas viven en repetidas ocasiones varios estadios o no experimentan alguno. A pesar de que estas fases son descritas sólo para las personas que tienen la enfermedad, los miembros de la familia también experimentan proceso de duelo, y aunque en forma diferente, sufren y comparten el dolor con su ser querido.

La información sobre la existencia de la enfermedad y su respectivo tratamiento es, en la mayoría de los casos, dada por el médico, sin embargo, son otros miembros del equipo del cuidado de la salud quienes continúan el contacto con el paciente y su familia durante el curso de la enfermedad y por lo tanto están en la posición de poder seguir la trayectoria del proceso de la resolución de la crisis y realizar intervenciones importantes.

El segundo punto de contacto incluye las correlaciones somáticas de todas las crisis ya sea que empiecen o no con el daño físico o enfermedad. El reto para el equipo de salud en estas circunstancias es el diagnóstico apropiado de la relación entre los síntomas físicos y las crisis de la vida y hacer las recomendaciones de tratamiento o proporcionar referencias para la terapia en crisis, congruentes con los principios de la resolución eficaz de ésta.

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