Verdades irrefutables.

Existen verdades  irrefutables que no nos queda otra más que aceptarlas así nada más, porque científicamente es cierto. La vida es CORTA,  y debemos de vivirla no es para entregarla sin usarse, de saborearla y sobre todo es un periodo de aprendizaje.

Es absolutamente CIERTO que llegara el día en que vamos a morir, y que es absolutamente INCIERTO cuándo, cómo, y dónde. Estas verdades tan importantes no las tocamos, como que si por no tocarlas nos vamos a salvar y viviremos eternamente todos juntos, o que solo se muere la gente mayor.

Este hecho de indiferencia a la muerte, se puede interpretar como una indiferencia a la vida misma, ¿Qué será lo que verdaderamente le interesa a las personas actualmente?, ¿realmente disfruta y valora su vida?, pensar en la muerte es pensar y valorar la vida, no se trata de vivir en el fatalismo o dejar de vivir antes de tiempo, vivir este día como si fuera el ultimo.

Los seres humanos somos extraños, nos ocupamos de eventos tan superfluos, lo que esté de moda, tanto tiempo en la tecnología, nos peleamos o nos retiramos muchas veces de seres queridos, como si tuviéramos la certeza de que va a ver un tiempo para perdonarnos , existe una gran cantidad de gente que “vive” sin un sentido, sin un objetivo real,  y cuando sucede la muerte de algún conocido, es el primero en enviar flores a la funeraria, como que si con eso ya cumplió, cumple socialmente, pero moralmente con el muerto?.

Existen otros que luchan por el respeto a los muertos y se olvidan de los vivos que no tienen un lugar digno donde vivir,  otros están en contra de que las parejas homosexuales puedan legalmente adoptar un niño, suben su queja en redes sociales, ponen en duda la paternidad homosexual, pero no dan cinco pesos al orfanatorio, no se ocupan de los niños que no tienen comida segura, ni siquiera se acuerdan que ellos existen, solo quieren que esos niños vivan ahí y no tengan un buen hogar.

Otros no se dan el tiempo para visitar al vivo que está enfermo o del viejo que está solo, pero el día que muere dedica todo el día  a estar presente en su velorio, hay personas que dicen y están convencidas que ya no tiene la edad para enamorarse, cuando para el amor no hay edad, muchas veces la muerte es por el olvido y no por la vejez.

El mañana no está asegurado para nadie, joven o viejo, este día puede ser el último día en que veas a ese ser amado, no esperes más da ese abrazo, esas palabras que tienes y deseas decirlas, quizás mañana nunca llegara y será la forma en que no te quedes con ellas en tu ser, para que quedarnos con sentimientos de culpa, para que lamentarnos por no haber actuado, date tu tiempo para expresar tu amor, gratitud o admiración hacia esa persona,

Aunque Ud. lo ponga en duda, es la muerte lo que da sentido a nuestra vida. Y si hay que plantearse cosas que hacer antes de morir, quizá la mejor sea vivir dignamente, de manera tal que a uno lo recuerden cuando ya no esté.

En el interesante libro “Aferrados a la vida: la extraña ciencia de la inmortalidad” del autor: Jonathan Weiner, habla sobre la secuencia de la existencia, y que anular la posibilidad de la muerte, tendría efectos extraños y posiblemente dañinos en nuestra vida, debemos de vivir cada una de las etapas hasta llegar a la muerte.

  • Weiner menciona: “Somos intérpretes de nuestro yo, somos dramaturgos de nuestra vida, y necesitamos la muerte para bajar el telón, o la función durará demasiado, la historia perderá toda su condición y dejará absolutamente de ser una historia”.

Frase:

“Si todavía no sabemos qué es la vida, ¿cómo puede inquietarnos la esencia de la muerte?.” (Confucio)

 

Altar de Muertos: wikipedia

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