Codependencia emocional.

Cuenta la historia que, Artemisia que vivió en el siglo IV a. C., hija del rey Hecatomnos de Caria, se casó con su hermano Mausolo.  Al morir éste, Artemisia llamó a los más famosos oradores griegos para que pronunciaran alabanzas en su honor, y mandó construir en su capital un monumento funerario que tenía por objetivo lograr que Mausolo fuera recordado como el rey más amado de la Historia. Situado en lo que hoy es Bodrum, Turquía, sería conocido como el Mausoleo de Halicarnaso, y considerado como una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. Construido en mármol blanco, el opulento edificio tuvo 117 columnas jónicas y su altura era de más de 50 metros.

No sólo esos esfuerzos fueron prueba de su pasión, sino que Artemisia había amado tanto a su esposo que una vez fallecido y como acto de entrega máxima, para llenar los sentimientos de desamparo y vacío, en vez de enterrar las cenizas de Mausolo, decidió mezclarlas y diluirlas en licor que poco a poco tomaría cada noche. Se dice que ante cada ingesta Artemisia experimentaba un gran placer como cuando tenía a su lado a su esposo.

Finalmente y pese a sus esfuerzos, nunca llegó a recuperarse de la pena que le produjo la pérdida de Mausolo, y cuentan que la invencible tristeza que siempre la embargaba fue a su vez la causa de su propia muerte. No pudo ver el Mausoleo acabado y murió consumida de pena, apenas dos años después de morir su marido y con las obras en sus inicios.

La dependencia emocional y la codependencia emocional, si bien están relacionadas, son conceptos distintos. Las personas dependientes son aquellas que debido a las características disfuncionales de su personalidad dependen de otra persona para ser feliz, y usa a ésta para que llene el vacío que siente en su vida.

La codependencia supone una adicción hacia la dependencia de otra persona, que puede darse tanto en relaciones de pareja, como dentro de la familia: por ejemplo, entre una madre y una hija, la persona dependiente siente que necesita al otro, igual que necesita a su corazón, para seguir viviendo. Hablaríamos de una dependencia psicológica en la que está muy implicada la parte emocional.

La persona con dependencia emocional experimenta íntima e intensamente un tipo de carencia afectiva que siente que tiene que rellenar con alguien externo a sí, haciendo todo lo posible por cubrir esa necesidad que termina siendo crónico por ella misma.

La dependencia emocional en muchas ocasiones va aparejada a conductas celosas, de manipulación o de posesión de la persona amada, lo que conlleva el desgaste de esta última, que termina dejando la relación y haciendo realidad la creencia irracional del dependiente; a saber: sin ti no soy nada.

En otras ocasiones, lo que ocurre es que no solo es un miembro de la pareja el que se encuentra apegado al otro, sino que son ambos los que dependen, solo que de diferente forma. Entramos, en este sentido, en lo que viene a denominarse como codependencia emocional.

Características de una persona con dependencia emocional:

  • Sentimientos de vacío
  • Baja autoestima
  • Necesidad excesiva de agradar y de aprobación de los demás
  • Idealizar de forma exagerada ciertas personas con una personalidad marcada y dominante
  • Necesidad de conformar una pareja, viviendo por y para el amor
  • Incapacidad para romper ataduras
  • Miedo intenso al abandono

¿Amar o depender?, La relación de amor está basada en la confianza, en la complementariedad, y en el respeto mutuo a los tiempos y espacios de cada uno, entre otras cosas. En cambio, en una relación de dependencia, hay una obsesión por saber en todo momento dónde está el otro, por estar constantemente a su lado, por tenerlo o tenerla controlada; y por el miedo constante a ser abandonado.

Además, en una relación de dependencia, se idealiza a la pareja. Se le considera perfecta y sólo se tiene tiempo para ella, y para las necesidades que pueda tener. Cuando ésta es de amor, se valoran sus virtudes, pero también se aceptan sus defectos, y se reparte el tiempo entre la pareja, los amigos y la familia.

Se nos olvida que uno tiene la capacidad de cambiar, de darse cuenta de que está viviendo este tipo de situaciones y emociones, que lejos de beneficiar nos perjudican, y que podemos trabajar activamente para modificar nuestros comportamientos y por ende cambiar nuestras emociones; vivir una relación en la que las dos personas se amen, se respeten, y se acompañen sin que sea necesario la pérdida de la identidad de alguna de las partes. De toda experiencia podemos sacar un aprendizaje; arriesguemos por tanto a desempeñar otros roles desconocidos para nosotros, en los que no importe no agradar tanto, a creernos merecedores de afecto, abandonando la desconfianza en nuestras capacidades, demostrándonos a notros mismos que somos capaces de sobrellevar la soledad, disfrutando de nuestra propia compañía.

 

OCTAVIO ROBLEDO  L.
Psicólogo clínico – Tanatólogo
Fb tanatólogo Octavio Robledo
Tel consultorio 669 230 52 11.

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